15.6.10

VERÓN EN LONTANANZA

Ningún otro municipio del país, con excepción de Santo Domingo y Santiago, tiene el grado de importancia económica que tiene Verón, que engloba 35,000 habitaciones hoteleras.

La más grande provincia del país, La Altagracia, está hoy en la picota pública. Los recientes resultados electorales y el comienzo de una gestión independiente del Distrito Municipal de Verón, no tutelada por la Sala Capitular de Higüey, la tornan muy sui generis. Pero sólo si el Alcalde de Verón responde bien a los imperativos del desarrollo turístico podrá considerarse la provincia una verdadera aliada del desarrollo nacional.

Ciertamente, La Altagracia resultó ser la única provincia donde el partido de gobierno no obtuvo posiciones a nivel municipal, ni tampoco logró la senaduría a nivel congresual. Eso otorga una gran oportunidad al partido triunfador, pero también es una gran amenaza para su supervivencia si no logra mejorar sustancialmente el entorno donde opera su principal industria y fuente de empleos.

Como distrito municipal, Verón abarca todo el territorio comprendido entre Juanillo y Ubero Alto. Eso significa que contiene el grueso de las habitaciones turísticas con que cuenta el país -más de 35,000-y que concentra una actividad económica que repercute en todos los rincones de la geografía nacional. Con la sola excepción de los de Santo Domingo y Santiago, ningún otro municipio tiene ese grado de importancia económica.

Por eso los retos de Verón son mayúsculos, al no disponer el distrito municipal, ahora autónomo, de la institucionalidad requerida para enfrentarlos. Es bien conocido que el polo de Bávaro-Punta Cana es el más "arrabalizado" del país y la sensación de desorden y contaminación que en él se respira daña indefectiblemente la imagen turística del país. Para impedir mayor daño a la industria turística -la principal del país- la nueva gestión municipal tiene que revertir la situación.

Aparte de la falta de infraestructura institucional, los principales retos municipales son de naturaleza ambiental. La prioridad principal es la recolección y disposición de las 200 toneladas diarias de basura que se producen en el distrito. Aunque la basura desparramada por doquier lastima visualmente, la situación es más preocupante porque el manejo actual está dañando el acuífero que nutre a los hoteles.

La segunda prioridad municipal es el desorden urbanístico. La Asociación de Hoteles del Este y la Secretaría de Turismo produjeron un formidable plan de ordenamiento territorial que está a la espera de que alguna autoridad le ponga caso. Como el foco de ese plan fue precisamente la costa hotelera, su aplicación es ahora responsabilidad del distrito municipal.

Si las autoridades de Verón se concentran solamente en esas dos prioridades tendrán necesariamente que cumplir con la Ley 64-00 y crear la Unidad de Gestión Ambiental (UGAM) como su principal dependencia.

Para ello deben recibir, de acuerdo a esa ley, el diligente apoyo institucional del Ministerio de Medio Ambiente. El mayor desafío de la UGAM sería, como se señaló más arriba, el manejo de la basura. Pero para avanzar mas rápidamente, la Sala Capitular de Verón tiene la alternativa de aprobar, de urgencia, el proyecto que le fuera presentado por una compañía alemana para convertir la basura en biomasa y energía. Ese proyecto tiene enormes conveniencias para la región y las autoridades deben facilitar su despegue al máximo.

Pero, por supuesto, para enfrentar los mayúsculos retos es preciso que Verón se agencie también la ayuda de otras instancias del tinglado estatal. Por ejemplo, la Liga Municipal Dominicana habrá fracasado de mala manera si no percibe el reto de institucionalizar el distrito como su más urgente prioridad. Si su misión es proveer asistencia técnica a los 155 municipios y 228 distritos municipales, Verón debe concitar ese nivel de atención de las nuevas autoridades de la Liga. Y eso debe comenzar con la elaboración de un idóneo Plan Estratégico de Desarrollo que trace las pautas de la municipalidad para los próximos diez años.

Al final, la suerte del distrito municipal de Verón y de su industria turística dependerá en gran medida de los políticos. Si los reformistas que ganaron su alcaldía no entienden que deben asumir la pesada responsabilidad de rescatar la imagen del distrito, la continuación del desorden y la arrabalización será percibida como su culpa. Si el senador de la provincia no presta su colaboración diligente y sincera, los aliados del reformismo que manejan las instancias gubernamentales no pondrán caso.

De hecho, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) en pleno debe tomar el rescate de la Costa Este como su estandarte de lucha partidaria. El electorado nacional no se fijaría en los próximos candidatos de ese partido si en Verón no hacen un trabajo de primera. El PRSC debe, por tanto, ver en el reto de Verón la mejor oportunidad de reconquistar el favor del electorado. Eso no requiere un nuevo milagro de la Virgen sino un "faje" serio y tesonero.

El nombre conmemora el cuadro de Nuestra Señora de La Altagracia, traído desde España en el siglo XVI. Varios milagros son atribuidos a esta obra. La Virgen dio nombre a un santuario en Salvaleón de Higüey (ciudad conocida simplemente como Higüey), sobre el que en la segunda mitad del siglo XX se construyó la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia inaugurada en 1971. Cerca de la ciudad se sitúa también el lugar conocido por Altos de Chavón, una villa mediterránea medieval construida en piedra en una altura sobre el río Chavón.

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